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pescaíto frito y un helado turco

turkishicecream5Es una foto ‘robada’: eran tres chicas comiendo helado, pero dos se salieron de cuadro sin darme opción… la tercera es mi coartada: depués del pescaíto frito, un helado turco. Sabe raro al principio con ese sabor tan super-acaramelado, pero le coges el gustillo enseguida.

Me han liberado de tener que dar las conclusiones del foro mundial del agua: durante una semana hemos ido contando el desacuerdo de los políticos y los bellos discursos de todos, sin más allá: el ‘fiasco de Estambul’. Estados Unidos, Brasil y México, entre otros, han vetado que el agua sea declarada ‘derecho humano’, como reconocen casi doscientos países que han ratificado la carta de derechos económicos, sociales y culturales de la ONU. [más]

democracia turca

galataLa democracia turca tiene mucho de turca pero aún le queda para ser democracia. A caballo entre el Este y el Oeste, con el espléndido puente colgante sobre el Bósforo, marcando el camino de la modernidad que nunca acaba de llegar, Estambul es todo una paradoja donde lo que se salva y nos hace sentir bien es… la fuerza vital de sus gentes. Queremos a Turquía en la Unión Europea, pero la clase dirigente no se esfuerza mucho. Basta con hacer una búsqueda en internet para entender de qué hablamos. Hoy en el foro del agua he tenido que decirle algo desagradable nada menos que a una asesora personal del presidente turco, Abdullah Gül, que nos dificultaba la tarea informativa.

Señora, está claro que a ustedes no les viene bien que Turquía entre en Europa: no se iban a sentir cómodos en una sociedad libre.

En el V World Water Forum, miles de policías siguen vigilando los movimientos de participantes y de periodistas. Ni siquiera he podido acceder a mi correo en la sala de prensa, donde internet está más filtrado que en las olimpiadas de Beijing. Pero yo sigo defendiendo a los turcos, hay que saber distinguir.

 

bendita agua

holywaterNos vamos una semana a Estambul, a cubrir el foro mundial del agua para la tele mexicana. Hace tres años el IV World Water Forum se celebró en D.F. Entonces ya hubo 20.000 participantes directos… Siete días de debates, más de 200 sesiones de trabajo, 1.600 acciones en favor de un uso sostenible del agua, 120 alcaldes, 150 diputados, 78 ministros, 1395 periodista: un punto de referencia para los próximos años desde ese punto geográfico y cultural, entre el Este y el Oeste que es Estambul. Sigue leyendo

los 20 fueron 26

familien1Sin ánimo de ofender a tantos sesudos analistas, y con la gente con el miedo en el cuerpo por la recesión de caballo que nos ha caído encima, me he puesto a plantear una pregunta a los que tengo cerca: mi familia, mis amigos, mis coleguis periodistas, el taxista que me lleva al aeropuerto, el del DHL que me trae un paquete, el asesor financiero, mis becarios…

¿Puede la reunión del G-20 contribuir a resolver la crisis financiera mundial?

A ver si nos aclaramos en este galimatías. El G-20, entre otras cosas, es el grupo de países reunidos a invitación de George W. Bush este fin de semana en Washington para refundar el sistema financiero mundial, según nos cuentan desde hace semanas, convencidos. Europa acude esperando tener fuerza para cambiar las instituciones finacieras: FMI, Banco Mundial y Organización Mundial de Comercio. EEUU pide paciencia, porque a la crisis todavía le queda recorrido y lo último que podemos hacer es recurrir al protecionismo, barriendo para casa.

No sé si lo hemos explicado bien. Me parece que no, pendientes como estamos de la silla donde se bush_zpsienta Zapatero. Pues aunque no acabe de enterarse uno con el galimatías de cifras, a la reunión asisten los países más ricos y los menos ricos: los llamados países en vías de desarrollo. Unos y otros quieren hacer algo, aunque no acaben de saber qué. Los ‘en desarrollo’ quieren más intervención del Estado en la regulación de los mercados, los grandes no lo ven tan claro. Todos dan su apoyo a las medidas anti-crisis puestas en marcha, aunque a Obama le parezca poco.

El resultado de mi encuesta es que no lo tenemos para nada claro: un tercio contesta que sí, que la cumbre de Washington servirá para ‘diseñar una nueva arquitectura financiera mundial’; otro tercio, que ná de ná: que ‘pa qué’. Y el resto de la gente… ni sabe, ni quiere saber.

Con resultados tan concluyentes en la mano, he decidido hoy tempranito, antes de que se me líe el día, mirar con ojos de ciudadano normal, no de periodista, algunas noticias que tengo encima de mi mesa sin decidirme desde anoche a darles el carpetazo.

El Banco Central Europeo, leo en un teletipo de EFE, considera que el euro ha evitado efectos adversos de la crisis. ¡Menos mal! El euro, que tanto hizo sufrir a nuestras economías domésticas, con el fracaso del ‘redondeo’, diseñado en Bruselas por Pedro Solbes; el euro nos ha evitado el diluvio universal. Aunque, hablando de ‘lluvias’, no tiene pinta de escampar.

solanaSuspiro profundamente, le pego un buen sorbo al café y me topo con una frase de Javier Solana. Y eso, señores, son palabras mayores. El alto representante para la Política Exterior y la Seguridad Común de la UE considera imprescindible e inevitable (cuidado: ‘imprescindible e inevitable’) dar entrada en las instituciones de gobierno mundial a los países emergentes, ‘ante lo rápido que se mueve el poder en el mundo de Occidente a Oriente’. Se lo juro: así de claro, don Javier, no se lo había oído decir a usted, nunca. Lo que no nos ha aclarado, se lo preguntaré cuando lo vea, es si no nos convendría ahora dejar que Turquía entre en la UE, porque los turcos mandarían algo en ese gobierno financiero mundial, con el petrodólar como nueva divisa de referencia y el FMI y el Banco Mundial con sede en los emiratos.

Termino con nuestro ‘ami français’, el banquero Trichet: que no sé si será amigo, pero que a la gente de la trichetcalle, con decirle que es banquero, ya no hace falta que ni le hagamos ni la pregunta de la encuesta, porque te dejan con la palabra en la boca mientras te lanzan el ns/nc. Pues don Jean-Claude se descolgaba así: “El BCE prevé que las turbulencias financieras debiliten la demanda.” Turbo… ¿qué? Vamos a ver. Lo menos que podemos pedirle, a los señores de la política, es que estén a la altura de las circunstancias y tengan el valor de llamar ‘al pan pan, y al vino vino.’

El mensajero nos dejaba su mensaje al preguntarle por la reunión de Washington:

Monsieur, ¿van a devolverme esos señores los 40.000 euros que he perdido con Fortis?

tricornios en bruselas

Me hace gracia cuando escucho cuestionar el europeísmo de los europeos: que si los irlandeses dicen que ‘no’ a Europa en un referundum, que si los británicos no quieren entrar en el euro, que si los polacos no comparten nuestros valores: ¿qué se yo?: me da igual: decir hoy que los europeos estamos en contra de Europa es una completa sandez.

Esta semana he estado en Bruselas con una cuarentena de capitanes de la Guardia Civil que preparan su ascenso en la Academia de Oficiales de Aranjuez. En 10 años, estarán al frente de la Benemérita. Ya mandan mucho, pero son la generación de recambio: la nueva cúpula dirigente de la Guardia Civil.

Venían a visitar las instituciones europeas, con la mente abierta, sin el tricornio aunque sí con el espíritu de servicio puesto: conscientes de su papel en la sociedad civil, ilusionados con las puertas que abre Europa para el desarrollo profesional.

Confieso que nunca he conseguido sentirme a gusto con el poder y con la autoridad, que siempre mira uno con cuidado: por si las moscas. Pero reconozco que ‘mis’ guardias civiles de esta semana, a los que he contado cómo funcionan las instituciones desde la perspectiva del corresponsal que es conferenciante externo de la CE, me han llegado al alma. Los traía a Bruselas Marta Múgica, responsable en España de “Team Europa” y de los programas de comunicación con la sociedad de la Comisión Europea. Y Marta estaba tan encandilada como yo por la altura intelectual de nuestros visitantes: hombres y mujeres, europeos y europeas que, sin el traje verde nos parecían tan vulnerables como usted y como yo.

Los ‘civiles’ que he tenido el honor de conocer esta semana en Bruselas eran inteligentes y se les veía preparados, sensibles a las dificultades de hacer Europa: humanos.

Conscientes de que necesitan conectar más con Europa y con los ciudadanos. Venían de visitar el Parlamento Europeo, donde se habían hecho fotos todo ufanos en el hemiciclo, antes de que nos sentáramos a descifrar juntos el ‘spagetti’ de la co-decisión, tan importante (tal vez) pero tan infumable, tan imposible de entender para el ciudadano de a pie e incluso para los mismos europarlamentarios.

¿Qué les preocupa a nuestros jóvenes cachorros de la Guardia Civil? Pues lo mismo que a usted y lo mismo que a mi.

Saber si los líderes políticos europeos darán la talla para sacarnos de la crisis: por qué el dinero de Europa no es más asequible al ciudadano  sin que tengas que hacer una tesis doctoral o pagar a un consultor para conseguir ayudas o beneficios de un programa europeo: cómo nos ve el amigo norteamericano: ¿debemos dejar entrar a los turcos en el club?: por qué no nos cuentan mejor Europa nuestros políticos: ¿cómo es eso de que los eurodiputados no saben idiomas?: si los irlandeses han dicho que ‘no’ una vez al Tratado de Lisboa, ¿es legítimo y democrático seguir insistiendo hasta que digan que sí?

La hora y media de ‘brainstorming’ se nos quedó corta. Porque ellos querían saber más y más; Marta y yo también. Los periodistas tendríamos que dedicar un poco menos de tiempo a los políticos y mucho más para escuchar a la sociedad civil, incluso si son militares… y llevan tricornio.