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abraham obama

obama-lincoln-lk0605d1Lincoln era blanco, pero hizo suya la causa de los negros. Obama es negro, pero ha hecho campaña como un blanco. Ahora, en el momento de su investidura como el presidente nº 44 de los Estados Unidos, Barack Obama ha escogido a Abraham Lincoln como su referencia histórica. ¿Va a tener él complejos de ser lo que es? Llegamos a pensar que los tenía cuando estaba en plena campaña electoral, pero entonces habría sido difícil y arriesgado aparecer como líder de los negros: por mucho consenso que provoque ahora, no habría gagado las elecciones. ¡Para nada! Ahora, de elegir a Lincoln y convertirse en líder negro va un abismo: no es eso, claro que no. Sigue leyendo

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querido OP

obama_prepared_for_oval_officeTodos hacen suyo a Obama. Con un padre de origen keniata y una madre norteamericana de Hawaii y de ascendentes indonesios… Negro y dinámico, que baila separado y no como un pato (Bush)… Todos nos sentimos obamas mientras los neocons se baten en retirada, con el rabo entre las piernas, esperando tiempos mejores.

Los latinos también están a gusto con un presidente como Obama: parece el líder que todos estaban (estábamos) necesitando. Salvando las distancias, una especie de op/zp . Imagino que estos mariachis de la campaña electoral estaban pagados… pero no dejan de tener su gracia. Un día de gloria para Obama, un día histórico para su país y esperemos que tarde en defraudarnos, que se imponga y que no se convierta en un títere de os ‘poderes ocultos’. De momento, sus amigos israelíes no le han obligado a pasar un mal rato arrasando Gaza mientras él juraba el cargo.

Hoy, cuando pronuncie su discurso, Obama se va a acordar de Lincon, de Kennedy, de la ‘gran depresión’ y aunque no las nombre, de tantas guerra estúpidas en las que su país se ha metido: como Vietnam, Irak o Afganistán. Y se acordará, nombrándolos, de los débiles y de las víctimas inocentes de cualquier conflicto armado. No bastará con que las nombres, querido op.

don carmelo

pico_caida_del_muro_de_berlinAprendí a leer quitándole a mi padre el periódico del bolsillo de la chaqueta, cuando volvía de trabajar. Mi padre era maestro de escuela en un pueblo de la Alpujarra almeriense y corresponsal del periódico local, que todavía se llamaba “Yugo” (por lo del yugo y las flechas) a cambio de recibir gratis el periódico. Pero las crónicas de los partidos de fútbol la escribía siempre yo, un chaval de primaria: ‘De nuestro corresponsal Carmelo Martínez’. Entonces no podía imaginarme, ni por asomos, que iba a dedicarme a acabar siendo corresponsal de verdad. Pero ya me había calado muy hondo, aunque no lo entendiera muy bien, la frase que mi padre no se cansaba de repetir: “Ser el segundo es un fracaso, hay que ser el primero.”

Mi padre queria decir que el que quiere, puede. Don Carmelo, como lo llamaban con cariño y respeto en Dalías, no se inventaba nada: el patriarca de los Kennedy aleccionaba a sus hijos, John y Robert, con esa frase, y él me lo recordaba señalándome al flamante presidente, lleno de glamour, antes de que lo asesinaran.

Los alemanes pensaron que podían, y pudieron: ‘Die Mauer muss weg” (abajo el Muro), gritaron durante meses sin descanso por las calles de Leipzig, Rostock, Dresde, Berlín-Este… Cuando cayó el Muro de Berlín también se habló de ‘comienzo de una nueva era’.  Los asesores de Obama se nota que han leído “The Secret”. Podemos, dice Obama, 19 años después de la caída del Muro: y acaba de ganar las eleccions. Mi padre, los alemanes y el futuro presidente del país más poderoso de la tierra tienen razón.

El mundo es de los que quieren, de los que arriesgan, de los que se equivocan y aprenden de sus equivocaciones. De los que tienen ideas y se remangan las mangas de la camisa para aplicarlas. El futuro es de los que quieren siempre aprender más. De los valientes, de los osados. ¿Verdad mis queridos corresponsales?

don carmelo

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Aprendí a leer quitándole a mi padre el periódico del bolsillo de la chaqueta, cuando volvía de trabajar. Mi padre era maestro de escuela en un pueblo de la Alpujarra almeriense y corresponsal del periódico local, a cambio de recibir gratis “Yugo” (entonces se llamaba así, por lo del ‘yugo y las flechas’). Pero las crónicas de los partidos de fútbol las escribía siempre yo, un chaval de primaria: ‘De nuestro corresponsal Carmelo Martínez’, me decían que pusiera. Entonces no podía imaginarme, ni por asomos, que iba a dedicarme a ésto, a contar historias, a contar la vida. Pero ya había calado muy hondo en mí, aunque no lo entendiera, la frase que mi padre no se cansaba de repetir: “Ser el segundo es un fracaso, hay que ser el primero.”

Mi padre queria decir que el que quiere, puede. Don Carmelo, como lo llamaban con cariño y respeto en Dalías, no se inventaba nada. Te contaba que el patriarca de los Kennedy aleccionaba a sus hijos, John y Robert, con esa frase; y mi padre me lo recordaba señalándome orgulloso al flamante JFK, lleno de ‘glamour’ antes de que lo asesinaran.

Los alemanes pensaron que podían, y pudieron: ‘Die Mauer muss weg” (abajo el Muro), gritaron durante los meses de aquel verano de 1989, sin descanso, todos los jueves al salir del trabajo por las calles de Leipzig, Rostock, Dresde, Berlín-Este… Hablo del Muro no porque sí, ni porque yo me apuntara tal vez el mayor tanto profesional de mi carrera estando allí. Jugándome la corresponsalía: porque TVE estaba en Bonn y a no nos daban permiso para desplazarnos a Berlín y contar lo que estaba pasando. Hablo del Muro (y de Obama) porque esta entrada está dedica a don Carmelo y de la fuerza que da creer en algo.

Cuando cayó el Muro de Berlín, todo el mundo habló del ‘comienzo de una nueva era’.  Era verdad, y también es verdad ahora, con la victoria de Obama. Se nota que sus asesores conocen el secreto. ‘Sí, podemos’, decía Obama 19 años después de la caída del Muro: y acabó ganando las elecciones. Mi padre, los alemanes y Obama tienen razón.