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la estrategia de obama

 

No hace falta ser pro-nada para reconocer el trabajo bien hecho. Esta mañana temprano me he encontrado con el vídeo de la estrategia de campaña del candidato Obama para 2012 y, a pesar de la hora intempestiva (?), me he dado cuenta de que la boca se me había quedado abierta de asombro. Nadie como los norteamericanos nos pueden enseñar tanto sobre el uso de las técnicas de comunicación. Incluso al final del vídeo, el director de campaña confiesa con la mayor naturalidad del mundo que todo lo que esperan poner en marcha puede desaparecer de un plumazo; porque lo que no funcione para comunicar, lo quitarán de la estrategia. Una estrategia que persigue, como principal objetivo, luchar cuerpo a cuerpo por cada voto con un ejército de voluntarios, como hace cuatro años pero aún más a lo grande.

Barack Obama ha defraudado a muchos cientos de miles de sus votantes, pero en 2012 está dispuesto a volver a ilusionar. Su director de campaña nos da la primera imagen de lo que parece moderno, abierto y conectado con la base, con los votantes. Quien ha cubierto alguna elección en EE.UU. sabe lo poco democrático que parece un proceso en el que el dinero es lo que cuenta. Un sistema que no elige a su presidente por votación directa, sino por un sistema de compromisarios que hace dudar de su representación  real. Lo vimos en 2000, cuando Gore superó por varios cientos de miles de votos a Bush… y perdió las elecciones.

Poco ha cambiado desde entonces en un sistema de votaciones que más parece salido de un país tercermundista. Pero al margen del poder del dinero y de los poderes fácticos, el largo proceso para elegir a un presidente que comienza ahora, un año y medio antes, empieza teniendo en cuenta a las bases, a los votantes, uno por uno. A nosotros nos va a servir para ir conociendo las nuevas técnicas de markéting político y de comunicación. No solamente electoral, aunque con unas elecciones generales en España para la próxima primavera, nuestros partidos políticos me los imagino conectados en línea directa con el “modelo norteamericano”. A ver cómo nos venden ellos lo que nos cuenta este vídeo.

Querida prudencia

Hace 40 años veía la luz “The White Album de The Beatles. El disco más vendido de los cinco de Liverpool.En el repertorio un tema perfecto, entre muchos geniales: Dear Prudence.

Cada nota, cada letra es la que ha seguido Hugo Chavez desde que en diciembre pasado perdiera en las urnas por primera vez desde que asumió el cargo en 1999, cuando la población le dio la espalda a su reforma constitucional en un referéndum..Querida prudencia dirá hoy Chavez tras levantar (no mucho) el vuelo en estas elecciones regionales. Ha vencido el chavismo, pero sin excesos y perdiendo en plazas clave que podrían poner barreras al “proyecto interminable”. Otra vez: Dear Prudence.

Incluso en el discurso de Hugo ante la prensa : “Se ratifica el camino de la construcción del socialismo bolivariano de nuestro proyecto histórico en Venezuela y ahora nos encargaremos de profundizarlo, de extenderlo”, resaltó y adelantó la necesidad de una autocrítica entre sus filas.

Hace unos años impensable. Ha dejado un poco apartada su cruzada anti Washington ( punto para Obama..¿hay algo que no pueda conseguir Barack?) y la población, todavía muy chavista lo agradece dándole un respiro al líder que tienen que hacer frente, además, a la fuerte caída de los precios del crudo con la consiguiente crisis económica para Venezuela.

Bueno para algunos, malo para otros. Creo que han enviado “The White Album” a la sede del PS francés. En el doble CD, además, había una canción subrayada. Estará a estas horas de camino. A ver si para el miércoles, cuando se reúne el consejo Nacional socialista, ha llegado y alguno de por allí se aplica esa “Querida prudencia”, Ha ganado Martine Aubry a Segolene Royal, pero a veces, 42 votos no son suficientes.

obama

¿Le compraría usted un coche a este hombre? Es la retórica pregunta que planteaba “The Economist” en septiembre de 1998 a sus lectores. Pero entonces la portada la ocupaba un alemán, candidato a la cancillería. El socialdemóctrata Gerhard Schröder, para dolor de nuestros agudos colegas del semanario neoliberal británico, le arrebató el poder en esas elecciones al democristiano Helmut (Josef Michael) Kohl, que llevaba 16 años sentado en la poltrona. Ahora “The Economist”, hastiado de la falta de liderazgo mundial de George W. Bush, grita a los cuatro vientos que ya toca, que es hora de cambiar de aires.

Obama tiene todas las papeletas para ganar, si no se las roban como a Gore, hace ocho años. Es decir, que estamos a punto de asistir a un momento histórico, como tanto nos gusta decir a los periodistas. Así se lo escuché decir anoche a un ‘colegui’, en directo:

Por primera vez en la historia, un político negro y bien educado será el próximo inquilino de la Casa Blanca.

Yo me voy a alegrar: no porque sea negro y educado, sino por todo lo que Obama representa. En primer lugar, se haría justicia con los demócratas, que ganaron por más de 200.000 votos en el año 2000 y que habrían estado gobernando estas dos décadas si Al Gore, tan blando él, hubiera seguido contando ‘butterfly ballots’ en Florida. No me gusta hacer política-ficción, pero me imagino mal una ‘foto de las Azores’ con Gore y Aznar. Obama ha aparecido por Florida, donde los jubilados blancos lo quieren un poco menos, con los Clinton: es todo un signo de que las cosas deben ir pero que muy bien para el senador de Illinois.

Estados Unidos vive uno de los momentos más bajos de su historia después los dos mandatos del hijo de Bush, bajo la sombra de los amigos (y de los negocios) del padre de Bush. MacCain es un buen chaval (?), pero ‘América’ necesita curarse las heridas de la ‘saga tejana’ de estos GB: dos guerras estúpidas, que han dejado vacía la caja, y pérdida de liderazgo y de influencia en el mundo. Los norteamericanos quieren alguien que les gobierne y les saque de la crisis después de los últimos cuatro años regidos por un ‘pato cojo’ (no es un insulto, que decir eso es políticamente correcto allí). Porque desde que fue reelegido, Bush ha sido un cadáver político.

Dicen las encuestan y las ‘exit polls’, que la mayoría de los norteamericanos que han votado parece que prefieren a Obama. ¿Por Obama o contra MacCain? Porque Obama, es verdad, no acababa de cuajar. A pesar del tipazo, del ‘glamour’ todos hemos visto de qué pie cojeba Obama. Tranquilos. ¡No hay nada como el poder para dar carisma! Ya verán cuando se le temple más la voz y sea ‘Mr. Presidente of the United States’. Esperando ese momento, parece que la participación será mucho más importante de lo normal, y eso favorecería a los demócratas. Aunque está por ver si los jóvenes acuden masivamente a las urnas, lo que daría una mayoría aplastante a Barack Obama.

MacCain y Obama se han hecho su autorretrato: el primero se ve como un ‘experienced warrior’, el segundo como un ‘cerebral advocate of pacient diplomatie’. No está mal. A ver lo que hacen luego. Yo no soy ‘Le Monde’ ni el ‘NYT’, pero también me puedo permitir en estos tiempos de democracia electrónica, hacer mi apuesta, ‘my choice’ en favor de uno o de otro. Me gustaría hacerlo como ‘The Economist’: con ironía, aunque sin retórica. Pero antes tengo que repasarme, con ustedes si quieren, lo que nos ofrece uno y otro.

Empiezo por la economía, que parece lo más prioritario ahora. Estados Unidos (y todos nosotros detrás) sufre las consecuencias de varias décadas de políticas económicas demasiado centradas en la reducción de impuestos, en el ‘hands off’ de la Administración de los destinos del sistema financiero, en la desregularización. Todos esos males ni son diagnosticados por el candidato republicano ni le vemos con intención de atajar sus consecuencias: MacCain lo único que ofrece, como remedio al derrumbe económico, es seguir reduciendo impuestos. Desde luego, como siga bajando el crecimiento, habrá desde luego muchos menos impuestos que recaudar. Obama lo ve de otra forma, tal vez más keynesiano incluso a la hora de planetar el gasto público. El líder demócrata quiere reformar el sistema de impuestos para hacerlo más justo y que paguen más (de lo que pagaban con Bush) lo que más tienen. Las clases medias serían las grandes beneficiadas.

¿Que harían uno y otro con Iraq y Afganistán? El único que habla de un plan para irse de Iraq, aunque no sea inmeditamente, nada más ganar las elecciones como hizo Zapatero, es Obama. Pero ninguno de los dos cerraría el capítulo afgano sin terminar antes con el problema talibán: o sea, que tenemos Afganistán para rato: eso a los españoles nos afecta por nuestros compromisos en la OTAN. ¿Qué harán en Irán: niunguno acepta que Teherán siga con su programa nuclear, pero no está claro qué proponen. O sea, que ahí: a esperarse cualquier cosa. Para terminar, ahora viene lo bueno y vamos a hacer un esfuerzo para creérnoslo: tanto Obama como MacCain dicen que van a cerrar Guantánamo. A ver qué se inventan luego.

Estados Unidos, tradicionalmente una sociedad abierta y tolerante, aunque violenta desde los tiempos del ‘far west’, está en crisis. Tras los ataques terroristas del 11/9 (qué curioso juego de espejos con otra fecha histórica que se acerca: el 9/11), el balance de su enroque autista no es positivo ni para los neocons:(con=idiota, en francés: pura coincidencia, querido Watson). Los norteamericanos tienen que encontrar una referencia para superar su crisis de identidad y de liderazgo. En Europa los queremos y los necesitamos. Aunque nos separen tantas cosas, nos interesa estar con ellos: juntos, que no revueltos.

Dicho todo lo cual, y llegados hasta aquí: ¿me escucha alguien? Pues para que nuestros amigos norteamericanos recuperen sus señas de identidad, y no corramos más zozobras innecesarios por la arrogancia y el unilateralismo: hay que desear que gane Obama.