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viscontis en bruselas

muerte_en_venecia_espEs la segunda vez que me llaman así y lo encuentro un tanto embarazoso. La primera fue Urdaci para echarme un ‘chorreo’ desde Torrespaña, y por poco me cuesta la corresponsalía. Desde ese momento, casi me convertí en un ‘burócrata de la información’: es lo que querían en Televisión Española. Cuando aterricé a Bruselas, en vísperas de la cumbre de Niza, las noticias de TVE sobre Europa eran tan pintoresca como mi querido amigo Jesús Fonseca, que llegó a disfrazarse de pastor para hablar de las ayudas agrícolas. Cosa que sentó como un tiro en Torrespaña, hizo reir a los telespectadores y a mí me pareció un esfuerzo encomiable de mi compañero Jesús para interesar a la gente por las OCM, las cuotas pesqueras o la comitología, algo absolutamente trascendente para la Humanidad. Si yo soy un Visconti, Jesús era un Fellini.

Txema Muñoz y Cristina Cándido, de Hispagenda, son mi mejor público desde antes de empezar. Nadie como ellos, aparte de nuestros corresponsales, conocen tan de cerca, porque se han interesado, el proyecto que tenemos entre manos. Exageran un poco, por su cariño, todos las cualidades que nos atribuyen. Porque no somos nada del otro mundo. Somos lo que siempre hemos sido: corresponsales. No voy a cortar y pegar la entrevista. Para eso está internet.fellini-satyricon2

Desde que Hispagenda.com nos pone ‘enlace’, las visitas al blog y a la web de [a] news han crecido considerablemente. Internet nos ha cambiado los hábitos. Antes te podían decir que no te daban un contacto porque podías robar el cliente. Ahora internet lo ve de otra manera y cualquier aproximación se convierte en una relación win/win.

Os iré contando. Estamos en internet porque si no estás en internet, no existes. Una anécdota final, dos mejor. Cuando Pier Soldati presentó, en la Comisión Europea, a nuestros dos becarios Leonardo, el responsable de las acreditaciones buscó en bu pantalla y a la pregunta ‘anews’ google le respondió con una buena cosecha de webs porno (?).

Ha llovido mucho desde entonces, en estos cuatro últimos meses. Porque al volver a su despacho para acreditar a una compañera, Pier ya había visto uno de nuestros vídeos de presentación y me soltó convencido: “Ahora sé qué les voy a enseñar a los jóvenes periodistas que vienen a verme para pedirme consejo.” Amigo Pier: viscontis o fellinis, qué mas da: lo importante es que hagamos buen periodismo, aunque a Urdaci no le guste. Sigue leyendo

tricornios en bruselas

Me hace gracia cuando escucho cuestionar el europeísmo de los europeos: que si los irlandeses dicen que ‘no’ a Europa en un referundum, que si los británicos no quieren entrar en el euro, que si los polacos no comparten nuestros valores: ¿qué se yo?: me da igual: decir hoy que los europeos estamos en contra de Europa es una completa sandez.

Esta semana he estado en Bruselas con una cuarentena de capitanes de la Guardia Civil que preparan su ascenso en la Academia de Oficiales de Aranjuez. En 10 años, estarán al frente de la Benemérita. Ya mandan mucho, pero son la generación de recambio: la nueva cúpula dirigente de la Guardia Civil.

Venían a visitar las instituciones europeas, con la mente abierta, sin el tricornio aunque sí con el espíritu de servicio puesto: conscientes de su papel en la sociedad civil, ilusionados con las puertas que abre Europa para el desarrollo profesional.

Confieso que nunca he conseguido sentirme a gusto con el poder y con la autoridad, que siempre mira uno con cuidado: por si las moscas. Pero reconozco que ‘mis’ guardias civiles de esta semana, a los que he contado cómo funcionan las instituciones desde la perspectiva del corresponsal que es conferenciante externo de la CE, me han llegado al alma. Los traía a Bruselas Marta Múgica, responsable en España de “Team Europa” y de los programas de comunicación con la sociedad de la Comisión Europea. Y Marta estaba tan encandilada como yo por la altura intelectual de nuestros visitantes: hombres y mujeres, europeos y europeas que, sin el traje verde nos parecían tan vulnerables como usted y como yo.

Los ‘civiles’ que he tenido el honor de conocer esta semana en Bruselas eran inteligentes y se les veía preparados, sensibles a las dificultades de hacer Europa: humanos.

Conscientes de que necesitan conectar más con Europa y con los ciudadanos. Venían de visitar el Parlamento Europeo, donde se habían hecho fotos todo ufanos en el hemiciclo, antes de que nos sentáramos a descifrar juntos el ‘spagetti’ de la co-decisión, tan importante (tal vez) pero tan infumable, tan imposible de entender para el ciudadano de a pie e incluso para los mismos europarlamentarios.

¿Qué les preocupa a nuestros jóvenes cachorros de la Guardia Civil? Pues lo mismo que a usted y lo mismo que a mi.

Saber si los líderes políticos europeos darán la talla para sacarnos de la crisis: por qué el dinero de Europa no es más asequible al ciudadano  sin que tengas que hacer una tesis doctoral o pagar a un consultor para conseguir ayudas o beneficios de un programa europeo: cómo nos ve el amigo norteamericano: ¿debemos dejar entrar a los turcos en el club?: por qué no nos cuentan mejor Europa nuestros políticos: ¿cómo es eso de que los eurodiputados no saben idiomas?: si los irlandeses han dicho que ‘no’ una vez al Tratado de Lisboa, ¿es legítimo y democrático seguir insistiendo hasta que digan que sí?

La hora y media de ‘brainstorming’ se nos quedó corta. Porque ellos querían saber más y más; Marta y yo también. Los periodistas tendríamos que dedicar un poco menos de tiempo a los políticos y mucho más para escuchar a la sociedad civil, incluso si son militares… y llevan tricornio.