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el comunista que tiró el muro

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El error de Schabowski

Un error de Günter Schabowski, capitoste del régimen germano-oriental, provocó la caída del Muro de Berlín.

Estamos en una rueda de prensa en Berlín-Este. Habla el responsable de medios de comunicación del Comité Central del SED, que debate desde las 10 de la mañana lo que se debe hacer frente a la huída masiva de alemanes del Este, refugiados en las embajadas de Alemania Occidental en Budapest, Praga y Varsovia. Lo que estaba anunciando este hombre no es lo que quería Berlín-Este, Günter Schabowski se había hecho un lío y lo iba a pagar caro.

Lo que contó Schabowski a la prensa no era lo que se había decidido en el Comité Central del Partido Socialista Unificado, ni tampoco lo que debía ser la nueva normativa para viajar al extranjero de los que querían irse y no volver, para que lo hicieran libremente, sin trabas, para evitar los conflictos ocasionados a países ‘hermanos’ con las fugas masivas y el asalto de embajadas. Schabowski anunció libertad para viajar, pero lo que el régimen quería era canalizar las salidas masivas porque Moscú lo exigía.

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minuto a minuto, así cayó el muro de berlín

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Visa-frei… bis Shanghai

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El grito “wir sind das Volk”, somos el pueblo, salió de estas manifestaciones en Leipzig y fue coreado pronto en las cuatro esquinas de la RDA. Fue el eslógan más oído en aquella revolución pacífica, junto con aquel otro: el muro tiene que desaparecer, mucho más rítmico y contundente en el idioma de Goethe: “Die Mauer muss weg”.

Las demostraciones de los lunes desembocaron en la gran concentración de Alexanderplatz, el 4 de noviembre, en la que llegó a tomar la palabra para prometer reformar el mismísimo Schabowski, comisionado por el Comité Central del SED. Allí, en el centro histórico de Berlín, junto a la torre de la televisión del Este, medio millón de alemanns del Este dejaron claro, y lo dijeron bien fuerte, que ellos no se querían ir. Pero exigían libertad y democracia. Y que se abrieran las fonteras para poder viajar.

Muchas lunes antes, meses atrás, un millar de personas concentradas en la plaza de la Nikolkirche de Leipzig gritan “Stasi raus”, y “Reisefreiheit statt Massenflucht”. Fuera secretas y libertad pra viajar en vez de fugas masivas. Estos alemanes del este que comienza la revolución de otoño no se quieren ir al Oeste, pero reclaman democracia.

El régimen golpea duro al pueblo disidente el lunes siguiente. Pero la brutal intervención de los antidisturbios en Leipzig no acaba con la manifestación de los lunes. La semana siguiente serán ya 8.000 los manifestantes: la ola empuja, imparable, mientras cada día cientos de alemanes del este se siguen refugiando en las embajadas de la RFA en Budapest, Praga y Varsovia: los tres países más abiertos a los nuevos tiempos que impulsa la perestroika de Gorbachov.

La Oposición había estado creciendo lentamente, pero firme, alentada por la iglesia evangélica. En los oficios de los lunes, los pastores alentaban la resistencia pasiva y la no violencia. Era un movimiento patriótico, incluso nacionalista. No era la reunificación lo que se pedía sino la libertad. De esos círculos cristianos saldrían los primeros partidos, que luego se irían diluyendo en las fuerzas políticas del Oeste.

tener miedo a los 20 años

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La Alemania del Este tuvo que esperar a la reunificación de 1990 para modernizarse.

Vengo de París y voy a Leipzig, al festival de cine documental más importante de toda Europa del Este durante los años de la guerra fría. Me han invitado y me pagan dietas y hotel. Hoy no habría aceptado, pero entonces era distinto y no nos sentíamos comprados. De hecho, nunca nos ahorramos críticas ni reproches hacia una organización que tenía que dar siempre el primer premio a una película socialista y que debía reservar sitio de honor a un film soviético. Siempre.

Estoy en un tren expreso, que se acaba de parar en la frontera con la RDA, en Turingia. Cuando le doy mi pasaporte a un grepo me doy cuenta que no lleva visado, pero la carta del festival me salva. Aún así, me dicen algo que no entiendo. Todavía no sabía alemán y ellos el único idioma extranjero que hablan es ruso. Presiento que hay un cierto revuelo en el tren entre los agentes de seguridad y los revisores. No me pueden echar porque han visto un sello oficial en la carta y eso les puede crear problemas; pero tampoco me pueden dejar pasar sin visado. El problema para ellos debía ser importante. Sigue leyendo

alemán rico, alemán pobre

Ocho meses después de la caída del Muro de Berlín, el 30 de junio de 1990 los alemanes del Este podían cambiar sus marcos-chatarra por los flamantes deutsche-Mark, DM. Era la puntilla para la RDA, que solamente aguantaría cuatro meses más hasta la reunificación. El DM sería también víctima de la caída del Muro, porque la condición que el presidente François Mitterrand le puso a su colega Helmut Kohl para la reunificación fue la unión monetaria… europea. El euro nació para neutralizar a la nueva Alemania reunificada, que tanto susto daba a franceses y británicos. Pero esa es ya otra historia.

Primero cayó el Muro, después vino la unión monetaria y por fín la reunificación.
Primero cayó el Muro, después vino la unión monetaria y por fín la reunificación.


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la bufanda roja

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Walter Momper, el alcalde de la bufanda roja, en Berlín al día siguiente de que cayera el Muro.

Nunca nadie había desafinado tanto como Helmut Kohl cantando el himno alemán aquella tarde/noche en Berlín, 24 horas después de que cayera el Muro. Los gorgoritos de Kohl se mezclaban con los pitos de los berlineses. Minuto 1:04 de este vídeo. el canciller germano-occidental no era popular en la ciudad dividida. Y menos ese día, enque parecía que estaba allí para hacerse la foto, para apuntarse el tanto. Especialmente sensibles con lo que estaba pasando, y sensibles con las declaraciones de los políticos occidentales, que no querían reclamar el fin de la división entre el Este y el Oeste, el pueblo de Berlín abucheó sin complejos a su canciller en vez de cantar el himno alemán. Sigue leyendo

berlín, 20 años después

Klaus Wowereit, alcalde de Berlín, con la maqueta del 'efecto dominó' junto a la Puerta de Brandemburgo.

Klaus Wowereit, alcalde de Berlín, con la maqueta del 'efecto dominó' junto a la Puerta de Brandemburgo.

Mil fichas gigantes de dominó, de colores, están siendo colocadas siguiendo la línea del Muro de Berlín, entre el Este y el Oeste, en una ciudad dividida de 1945 a 1989. En la tarde/noche del 9 de noviembre, en algo más de cuatro semanas, se cumplirá el vigésimo aniversario de la caída del Muro. En ese mismo momento simbólico, las 7 y 29 minutos de la tarde, unos niños empujarán la primera ficha… y el Muro de Berlín caerá de nuevo. Y con él, día a día, semana a semana, antes de las Navidades habrá desaparecido el comunismo en la Europa del Este. Sigue leyendo

la tercera oreja

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elmurodeberlin.eu

[blip.tv ?posts_id=1505946&dest=-1] Si me lo permiten, discrepo. Lo de la ‘responsabilidad colectiva’ es una absoluta majadería. O por lo menos, una inmoralidad. No es fácil tirar la primera piedra, incluso para quienes no hemos tenido nada que ver ni con el franquismo ni con el comunismo ni con nada de nada. Tenía yo… ¿16 años? cuando visité por primera vez Alemania. Entonces no sabía ni alemán, ni francés, ni inglés… ni ná de ná. ¿Qué podía saber yo viniendo de Almería? Sigue leyendo

si el muro de berlín cayera esta noche

1. potsdamer platz

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2. bernauer strasse

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Me gusta decir que si el Muro de Berlín cayera esta noche, nosotros ya estaríamos allí. Yo era entonces la cara de Televisión Española en Alemania, en Bonn, pero habíamos desplegado un operativo en los dos berlines y por eso fuímos los primeros en llegar, incluso antes que los alemanes. He recuperado una de las ‘entradillas’ del 10 de noviembre de 1989, pocas horas después de que cayera el Muro. Con la ‘empanada’ de muchas horas sin dormir y la emoción de haber vivido la noche más hermosa de nuestras vidas, le pregunta al cámara (en alemán) si ve el muro (jo-sé-ma-ría, bitte!); luego insisto en si está viendo cómo pasa la gente (doing!); y por fin, si no está muy cerca la cámara (el gran angular me saca ‘monstruo’, con esas gafas ridículas, entonces de moda). En fin, en otro momento de la entradilla tenemos que volver a empezar porque estoy hablando en diagonal, mirando al micro. Cuando los corresponsales de televisión hacemos crónicas para el telediario, nuestro ‘speech’ no suele salirnos a la primera: hay que repetir (y repetir) y muchas veces grabamos auténticas burradas, que evidentemente nunca salen al aire. Es de libro, y forma parte del repertorio de anécdotas que cuentas en los másters de periodismo, el caso del colega que no consiguió mandar su crónica a tiempo en una cumbre europea, porque ni a tiros le salía la dichosa entradilla. Pero vamos a ver qué decíamos ayer: no hace falta señalar la emoción del momento: son las 10 y 12 minutos de la mañana y Berlín-Este se está quedando vacío: cientos de miles de alemanes del otros lado pisan por primer vez Berlín-Oeste en busca de su primer ‘picnic’ en libertad. (secuencia completa, aquí.)

aufwiedersehen, tempelhof

El aeropuerto Berlin-Tempelhof acaba de cerrar sus pistas. Era el más viejo del mundo y su situación en medio de la ciudad había permitido uno de los más famosos ‘puentes aéreos’ de la historia cuando los soviéticos bloquearon Berlín Oeste en 1948, 13 años antes de la construcción del Muro. En los acuerdos de Yalta, que sellaron la división de Alemania y de Berlín en cuatro zonas bajo control militar de Estados Unidos, la URSS, Gran Bretaña y Francia, Tempelhof cayó bajo administración norteamericana.  En el vídeo vemos aproximarse a Tempelhof con su carga humanitaria los Douglas C-54 Skymaster y los C-47 Skytrain, conocidos por los berlineses como ‘Rosinenbomber’: ‘candy bomber’ o ‘bombonderos’, podríamos traducir. El majestuoso edificio de la terminal fue construído para sugerir el vuelo de un águila, con hangares semicirculares formando las alas. El último avión comercial despegó del aeropuerto berlinés el pasado 30 de octubre, cerrando más de 85 años de historia. Mi amigo y compañero Ramiro Villapadierna, corresponsal de ‘ABC’ en Berlín, me ha recordado el cierre y, mira, he sentido una especie de gusanillo. Este vídeo (que esconde más vídeos, como las matroschkas rusas) es de Eddy van Gelder Videoproduktion.

[a] news is taking off

   

hace 19 años, la noche 9 de noviembre de 1989, cayó el muro de berlín y nosotros fuimos los primeros en llegar: hoy [a] news estaría en directo con caras conocidas del periodismo audiovisual, contando el otro lado de la noticia:

hacer (buena) información significa estar allí, entender lo que pasa y ser diligentes en contarlo.

en [a] news damos las claves para entender europa, con rapidez, rigor y credibilidad. siempre en primera línea de la información. 

el 9 de noviembre lanzamos [a] news porque la caída del Muro de Berlín simboliza lo que nosotros emprendedos. La caída de Muro de Berlín rompió esquemas: una buena noticia, la mejor en medio siglo de historia europea, era noticia. en [a] news buscamos nuevas fronteras, la noticia en positivo.

: el desafío, la búsqueda de nuevas fronteras, la noticia en positivo.