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un comunista en topares

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Topares, enero de 2009 (Foto: Rufino Sánchez)

Aquella noche de 1975, Franco aún no había muerto. Estos recuerdos están escritos por un testigo de ToparesAlfonso Robles Motos, que vivió aquellas horas difíciles y que ahora aporta ahora elementos nunca publicados. Después de la proyección de “Anticrónica de un pueblo”, el autor del documental es detenido por una pareja de la Guardia Civil, conducido a la escuela e interrogado. El maestro de Topares se convertía más tarde en corresponsal de TVE, pero aquella noche se pensó que José-María Siles era un comunista y que lo iban a meter en la cárcel. Los vecinos de Topares, como en Fuenteovejuna, lo impidieron.

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topareños, os están mirando

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Topares, la procesión de agosto con la Virgen de la Nieves (Foto: Rufino Sánchez)

Forasteras y forasteros, mis queridos topareños, amigas y amigos.

Es un honor para mí abrir este año las fiestas en honor de la Virgen de las Nieves, unas nieves andaluzas que cuando caen acaban en el Atlántico después de recorrer toda Andalucía, de Este a Oeste, llevadas por el río Guadalquivir.

Topares siempre ha sido un pueblo rico, aunque estuviera tan olvidado que parecía que no existiera. Los que mandaban (fuera) no se preocupaban de que existiera; mientras vosotros, los de dentro, no os dábais cuenta de vuestro poder.

En eso llegó una mujer valiente, una abuela aguerrida: María Serrano, doña María. Y doña María le escribió una carta a Franco. Para que os pusieran una carretera, para que os llevaran el agua a vuestras casas, para que las calles no estuvieran a oscuras y para que vuestros niños no tuvieran que irse (todavía niños) a estudiar fuera.

Topares existe porque, juntos, los topareños lo inventaron.

Antes de hacer periodismo fuí profesor de básica, maestro escuela en Topares antes de que Franco muriera. Topares era entonces una aldea perdida y olvidada de dos centenares de vecinos, pero que vibraba de calor humano y ganas de vivir. Aquellos dos fríos inviernos que pasé en Topares como maestro se me quedaron marcados. Luego pude comprobar que yo también dejé huellas aquí. Ésto es lo que me escribía, no hace mucho, un alumno mío de aquella clase de grandes y pequeños (mezclados) que me tocó enseñar.

Cuando te veía dar las noticias en Alemania, en Bruselas o en cualquier otro país, imaginaba cómo habías conseguido pasar de maestro de escuela de un pueblo, con máquina de fotos en ristre, a corresponsal de televisión en los lugares mas insospechados. (…)

Aquel alumno mío de Topares que hoy está escuchando, entre vosotros, reconocía que aprendió en aquella escuela destartalada y sin medios, la importancia del “esfuerzo para conseguir lo que te propones, del sacrificio para llegar, de la libertad con la que tienes que hacerlo, de la confianza en uno mismo.”

Mis queridos alumnos, mis queridos topareños: yo también os he llevado como referencia en estos años de corresponsal. En Berlín y en Nueva York; en Rabat o en Bruselas; en Beyrut, San Salvador o Puerto Príncipe, capital de uno de los países más pobres del planeta, con la gente luchando por sobrevivir, enfrentándose a las injusticias y al olvido de los poderosos. Como vosotros.

Una película que hicimos juntos, Anticrónica de un pueblo (Topares, 1975), sirvió para demostrar a España entera que existíais y que teníais futuro. Ahora sois una aldea global, con ayuda de internet.

Esta tarde estamos aprendiendo en este patio del colegio una lección de la Historia, de nuestra historia. Y me estoy acordando de gente como vosotros, muy lejos de aquí, que también reclaman sus derechos: el derecho a saber, el derecho a ser libre. Desde Topares me estoy acordando de México mientras ellos, allí, también han sabido de vosotros, de la anticrónica.

Desde el otro lado del charco, os están mirando. Topareños: no os calléis. Reclamad lo que os corresponde, no perdonéis nunca lo que os deben.

Nuestra película fue confiscada por la Guardia Civil, cuando la estábamos viendo juntos en el salón parroquial. Topares se convirtió ese día en Fuenteovejuna, todos a una, consiguiendo que el cabo no se llevara la anticrónica ni al maestro esposado por decir que no podíamos creernos lo que contaba la televisión.

Termino con la misma frase del pregón que yo mismo eché hace 35 en las fiestas de San Isidro, que nunca antes habían llevado pregón. Era mayo de 1975… y Franco vivía aún:

Los proyectos para que esta aldea salga del olvido ya están en las carpetas oficiales. Si estas líneas sirven para agilizarlos, será la primera vezque el anuncio de las fiestas trae carretera, agua, médico y teléfono a un pueblo.


(Pregón de José-María Siles en las fiestas de Topares, agosto de 2009)

topares existe

Hoy Topares existe,  en 1975 no. Yo era entonces maestro rural, en Topares, y solía parar los domingos por la tarde en Vélez-Blanco a tomarme el último café a las faldas del siles_pq3castillo expoliado y coger fuerzas para la aventura jornalero_2final con mi Seat 127: “Topares, echa pan y no te pares”. Pero primero había que llegar. El trecho final de mi vuelta de fin de semana incluía un camino de cagarrutas y el lecho de un barranco lleno de riscos: alguno se había quedado atrapado allí y una riada se había llevado el coche. Era la única entrada por el sur a una aldea perdida. Luego descubrimos que en aquel paraje condenado al olvido no sabemos por qué razón, habían construido sus cuevas los hombres del neolítico. Incluso que el indalo, símbolo de lo almeriense, se había encontrado pintado en algunas de aquellas cuevas. Topares, hoy, existe: lo hemos colocado en el mapa. Y hasta la wikipedia habla extensamente de él. Pero han pasado 35 años y hemos querido echar una mirada atrás hacia a esos años, para ver cómo éramos. Continue reading

topares existe

jornalero_2Topares, hoy, existe; pero en 1975 no existía. Yo solía parar en Vélez-Blanco a tomarme el último café a las faldas del castillo expoliado y coger fuerzas para la aventura final: el camino de cabras y el lecho de un barranco como única entrada por el sur a una aldea perdida y olvidada. Luego descubrimos que en aquel paraje condenado al olvido no sabemos por qué razón, habían construido sus cuevas los hombres del neolítico. Incluso que el indalo, símbolo de lo almeriense, se había encontrado pintado en algunas de aquellas cuevas. Topares existe, lo hemos colocado en el mapa… y hasta la wikipedia habla extensamente de él. Pero han pasado 35 años y hemos queridos echar una mirada a esos años, para ver cómo éramos.

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topares

 

topares_nevado3Era maestro de escuela, aunque ya nos llamábamos ‘profesores de EGB’, Educación General Básica. Estaba destinado en este pueblo perdido, en las sierras del norte de Almería, donde tenían sus cuevas los hombres del indalo. Y donde siempre ha nacido el Guadalquivir, aunque nadie se lo tome en serio. Me preparaba para batallas más duras haciendo cine con una súper-8… y teorizando con mi amigo Fernando los fines de semana en Almería, para desengrasar. Continue reading