trabis y mercedes

Un trabi flotante en el lago Balatón, Hungría.

Un trabi flotante en el lago Balatón, Hungría.

Los trabis y los mercedes fueron durante años primos hermanos en el lago Balatón, en Hungría. Aquí estuvieron viniendo a veranear los alemanes del Este, durante la guerra fría, con sus pasaportes del Pacto de Varsovia y sus sueños de libertad. Los del Oeste, entretanto, acampaban  con sus bochazos y vivían como reyes por cuatro perras. Porque veranear en el Este era barato. Durante décadas, familias alemanas de uno y otro lago confraternizaron a orillas del Balatón.

Los del Este se quedaban de piedra cuando se asomaban al frigo de los camping-car de las familias de Alemania Occidental, con sus yogures de diez sabores diferentes y sus frutas exóticas: plátanos y naranjas, sobre todo, que en la RDA solamente podías comprar con dólares o marcos del Oeste.

Los alemanes ricos se quedaban encandilados, por su parte, por el calor humano de los otros alemanes, para quienes la amistad era lo más importante. El Este y el Oeste se juntaban en el Balatón. Allí se hacían nuevos amigos y los parientes, de uno y otro lado, se reencontraban. Una fotógrafa del Este pudo así publicar una foto de la ‘familia ideal socialista’, junto al lago Balatón. En realidad se trataba de la foto unos conocidos suyos que se había instalado en el Oeste, hacía algunos años…

Los alemanes de la RFA eran los parientes ricos y podían permitirse el lujazo, con los precios que pagaban en los fiorintos devaluados que se usaban en Hungría, de invitar a los nuevos amigos y de sentirse importantes y dueños de la situación. Los del Este, qué remedio tenían, se dejaban querer. Luego seguiría la amistad, al volver de vacaciones. Y los Oeste seguirían siendo solidarios con sus hermanos del otro lado enviando paquetes de comida y haciéndoles regalos del catálogo por correspondencia de los Intershops: las tiendas del régimen en las que podías comprar artículos occidentales sin límite, pagando en dólares o DM.

El capitalismo y el comunismoconvivían sin problemas en este lago mágico, una especie de Mallorca del socialismo realmente existente (qué cosas se decían entonces). Aquí en el Balatón todos se olvidaban del Muro de Berlín y de que los unos no podían ir a visitar a los otros (salvo que vivieras en Berlín y pagaras el visado de 24 horas) ni los otros podían viajar al Oeste.

La reunificación de Alemania se fue cociendo, durante décadas, a orillas del lago Balatón.Y, en 1989, la revolución que iba a tirar el Muro empezó precisamente aquí, junto al mayor lago de Europa Central. Ese verano, los alemanes de la RDA no se contentaron con olvidarse por unas semanas de que vivían en una cárcel de la que no podían salir nada más que hacia el Este, para meterse en otra cárcel igual de gris que la suya. Del Balatón, los primeros veraneantes se fueron enseguida a la vecina Budapest, a reclamar su ciudadanía occidental en la embajada de la Alemania Federal.  Y ahí empezaba todo.

Anuncios

No hay comentarios todavía... ¡Sé el primero en dejar uno!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: