archivo | 28/08/2009

vuelta a cioran

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Cioran en los ochenta en la puerta de su casa, con el Théâtre de l'Odéon al fondo.

Era hijo de un pope ortodoxo rumano y acabó haciéndose intelectualmente ateo. Sus entrevistas con la prensa fueron raras, de coleccionista. Recibía a muy poca gente: ‘pa qué,’ pensaba. Pero cuando te abría la puerta de su buhardilla, cerca del Odeon parisino, te sentías como si estuvieras en tu casa y lo conocieras de toda la vida.

Recuerdo una nochevieja en su buhardilla con él y Simone Boué, enamorados todavía como dos adolescentes. Esa madrugada, Cioran fue el más moderado de todos quienes le acompañamos en el paso del año. Sigue leyendo