
Walter Momper, el alcalde de la bufanda roja, en Berlín al día siguiente de que cayera el Muro.
Nunca nadie había desafinado tanto como Helmut Kohl cantando el himno alemán aquella tarde/noche en Berlín, 24 horas después de que cayera el Muro. Los gorgoritos de Kohl se mezclaban con los pitos de los berlineses. Minuto 1:04 de este vídeo. el canciller germano-occidental no era popular en la ciudad dividida. Y menos ese día, enque parecía que estaba allí para hacerse la foto, para apuntarse el tanto. Especialmente sensibles con lo que estaba pasando, y sensibles con las declaraciones de los políticos occidentales, que no querían reclamar el fin de la división entre el Este y el Oeste, el pueblo de Berlín abucheó sin complejos a su canciller en vez de cantar el himno alemán. Leer más…

10/10/2009



En 25 años de ejercicio profesional nunca había visto en peligro mi derecho a escribir en libertad como periodista independiente. En México me siento
Díme cuánto mientes y te diré quién eres. Mi blog se está convirtiendo en una especie de memorial de agravios, y vive dios que no me está gustando nada. Yo que me metí en esta aventura de la 

Magritte tendría hoy más éxito del que tuvo cuando se dedicaba a pintar cosas extrañas, tan extrañas que para sobrevivir todo que hacer (como tantos otros) obra menor para carteles comerciales. Bruselas tiene por fin su 





